Mucho de lo que significa el nuevo monumento al minero en Amagá se puede concluir a partir del pedestal que soporta la figura del heroico hombre representado. El inmenso y desproporcionado cubo de concreto, así como las farolas con los colores de la bandera del municipio, nos alejan del minero al tiempo que ponen en evidencia el otro sentido que tiene la presencia de ese nuevo y desmesurado objeto en el parque principal. Es oportuno pensarlo dado que, como se ha dicho en las dos entregas anteriores de esta serie de comentarios surgidos del interés actual por los monumentos en el pueblo — por el embellecimiento de la sala de la casa, como lo dijo el señor alcalde en el momento de la instalación — , al monumento se lo puede leer más allá de lo evidente, más allá de lo que a simple vista trata de representar; en este caso, tenemos que preguntarnos qué hay más allá del gesto heroico de ese pobre personaje de bronce, disminuido por la rimbombancia de las palabras en letras doradas y p...
Tiene que haber mucho de terquedad o tontería en querer escribir algo sobre la más famosa novela de Gustave Flaubert . Sin embargo, mi propósito es modesto: no me referiré a la novela sino a lo que la novela hizo en mí unos veinte años después de haberla leído por primera vez. Es cierto que eso puede no importarle a nadie, pero asumo que quien llegue hasta este blog algo de esa experiencia le interesará. He dicho que leí la novela por primera vez a los veinte. Hubo otra lectura, una segunda, de la que recuerdo poco, quizás porque lo hice como tarea para un curso o algún escrito. Esta tercera lectura de la que quiero hablar se da en una situación particular: luego de la muerte de Vargas Llosa , quise volver a su ensayo sobre Flaubert y su novela, La orgía perpetua , publicado originalmente en 1975. Mientras las redes sociales devoraban como pirañas el nombre y la trayectoria del escritor peruano, yo rescaté de mi biblioteca el volumen de La orgía para recordar por qué esa escritura f...