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Nota sobre Nadie nada nunca




Nadie nada nunca (2014) [1994] es una novela llena de claves, de indicios, sobre la orientación de su construcción: “tan ancho como largo es el tiempo entero”. Le dije a alguien que, al leer esta novela, tenía la sensación de entrar en contacto, en principio, con una bruma densa; y que, a medida que iba entrando, esa espesura se iba aclarando por el mejor contacto con los detalles, con los distintos puntos de vista, con lo aparentemente accesorio, incluso con la digresión. Pienso que Juan José Saer logra que, en la experiencia con su texto – que es siempre azarosa, siempre desafiante e incierta – se acceda a su propia convención de lectura; a veces sin saberlo, el lector termina por pactar una participación en un proceso desconocido y, al mismo tiempo, comprometido con la construcción de un sentido. No miento si afirmo que se trata de una lectura muy significativa, precisamente por lo que exige al lector y a su subjetivad, hay que decirlo. 

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Monumentos

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Comentario irresponsable sobre Vargas Llosa (ahora que ha muerto)

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