“Todo el mundo conocido reposaba sobre nuestros recuerdos” Fue la primera frase que resalté durante la lectura de El entenado (1983) de Juan José Saer. Para ese momento –las primeras quince páginas de la novela– ya había establecido una inevitable relación con las Crónicas de Indias y con la que he considerado una actualización de estas hecha por un escritor colombiano al que aprecio mucho, Mario Escobar Velásquez en su novela Muy caribe está (1999) . La situación de los narradores, el de Saer y el de Escobar, son similares: conquistadores europeos que escriben, ya en su vejez, en primera persona, su experiencia en los territorios colonizados. En ambos casos, los narradores logran un acercamiento a las tribus de indios –estoy usando términos de la novela– que les permite entrar y conocer de primera mano la vida en comunidad, la cotidianidad, las costumbres y creencias de esos pueblos. Sin embargo, Saer lleva ese punto de vista del otro, del extraño que no deja de ser extraño, a sus úl...