El universo travesti de Las malas se plantea como un sustituto de la religión. Esta fue la idea que quedé rumiando luego de la lectura del libro de Camila Sosa Villada . Es ahí donde encuentro su valor, más allá del innegable documento testimonial y de denuncia que inevitablemente es. Lo de “sustituto de la religión” suena grave, serio. Efectivamente lo es puesto que tiene como referente el uso que hace de esa expresión el crítico colombiano Rafael Gutiérrez Girardot en su conocido libro sobre el Modernismo . Y no faltará quien me considere hereje por citar en un mismo párrafo a Sosa Villada, a Gutiérrez y al Modernismo. No hay de qué preocuparse, la herejía puede ser principio de una escritura, ya se ha dicho. El caso es que la novela de Camila Sosa crea un universo ficcional con sus propios códigos estéticos, espaciales (la cartografía de un país y una ciudad), temporales y religiosos (diosas, ritos y cielo travesti). Este último aspecto, el religioso, me interesa particularmente p...